Egresados y Graduados

La felicidad de ayudar al prójimo


Publicado el 09 octubre, 2019


Un gran corazón, una gigantesca fortaleza y una inmensa valentía caracterizan principalmente a Jorge Liébana Rossell. El exalumno de Ciencias de la Comunicación siempre se ha hecho admirar gracias a su trabajo como director y presidente de la casa-hogar 'Un Día de Esperanza', que acoge a niños infectados con el virus del VIH

Antes de egresar como licenciado en Ciencias de la Comunicación en la especialidad de Relaciones Públicas, allá por el año 2002, Jorge ya pensaba en el prójimo, pues desde que era un estudiante hacía labor social. 

“Estando en la universidad era gerente de una empresa de shows infantiles, que también realizaba fiestas gratuitas a diferentes asentamientos humanos”, recuerda Jorge. 

Es por ello que enrumba su camino en pos de ayudar a aquellos que más lo necesitan, dedicándose a hacer obras de caridad en diversas asociaciones y se convierte en voluntario de distintos albergues. Sin embargo, él sentía que tenía mucho más que dar y decide empezar una difícil pero no imposible tarea en la que pudiera seguir ayudando a los más vulnerables: los niños que se encuentran infectados con el temible virus VIH. 

“Recuerdo que salí de la universidad, llegué a mi casa y vi un reportaje sobre niños con VIH, me animé y llamé por teléfono a la casa-hogar para pactar una visita.  Ya ahí, ví a un niño que se cayó corriendo, empezó a sangrar y fui a ayudarlo. Obviamente, me llamaron la atención por las medidas de seguridad. Sin embargo, a partir de ahí me quedé como voluntario por más de dos años. De pronto me di cuenta de que no había albergues para niños con VIH y dije 'por qué no empiezo uno yo'. y es así que arranca todo”, explica. 

A pesar de los obstáculos  

Para Jorge nada fue fácil. Tenía que seguir su carrera profesional y, a la vez, seguir al mando de la asociación. No faltaron personas que dudaban acerca de su labor ni tampoco los prejuicios ante el hecho de que no se obtenían ganancias viviendo de la caridad. Sin embargo, para él, enfrentarse a todo ello era lo que menos le importaba. “Empecé en mi cuarto, esa era mi oficina. Me decían que estaba loco por querer meter a personas desconocidas a mi casa. Al año de fundada la asociación, fundamos otra más chica en el patio”, cuenta Jorge. 

Jorge trabajó como gerente de Relaciones Públicas en la empresa de seguridad CG. Pese a no ser una firma muy posicionada, asegura que logró ubicarla en los medios de comunicación en corto tiempo. Aunque tenía a su cargo muchas actividades que el trabajo le exigía, nunca dejó de apoyar a la asociación. 

“Todo se daba a la par, pero el problema era estar en una oficina durante varias horas. Aprovechaba las reuniones de la asociación para entrar a la empresa. Lo bueno es que tenía contactos con la gente, después de todo era mi sueño desde que empecé a trabajar”, menciona. 

'Un Día de Esperanza' 

Para Jorge, no hay nada mejor que perseguir tus propios sueños, pues no existe mayor satisfacción cuando dedicas tu vida a lo que realmente amas. Es así que emprende su camino de la mano de amigos y familiares para crear la asociación 'Un Día de Esperanza'. “Empezamos haciendo diferentes eventos, uno de ellos fue el festival 'Un Día de Esperanza' para recaudar fondos que iban directamente a la casa-hogar. No ganábamos mucho, pero sí nos ayudaba con varios costos”, cuenta. 

Sin embargo, para Jorge no era suficiente. Decidió entonces que era hora de buscar un local par albergar a los niños infectados con VIH y que así pudieran tener un lugar seguro. Es así que después de muchos contratiempos de los que salió adelante, el 26 de setiembre del 2008 consigue la casa en el Callao donde se quedarán los niños. 

Actualmente tiene 16 niños entre los 5 y 16 años a quienes se les brinda cobijo, alimentación y educación, entre otros cuidados. Asimismo, se encarga de 70 niños en Ica, pero de manera externa pues ellos viven en sus hogares. Cuenta que, cada cierto tiempo, los visita y les lleva diferentes donaciones que recauda. 

Solidaridad sin pausa 

Jorge Liébana Rossell también preside la Red Solidaria fundada por la ONG peruana-alemana Oberle Perú, que reúne a 60 instituciones que brindan ayuda social. Considera que estudiar Ciencias de la Comunicación le ayudó a generar más beneficios en la asociación. 

Texto por: Grecia Cachique - VI ciclo 

Foto por: Ximena Paz - V ciclo

Publicado en el Periódico Redacción 

Edición 138 

NW0160 - ACE2019/NP       

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