Vida Universitaria

Alicia Maguiña: una vida entre cantos


Publicado el lunes 14 septiembre, 2020


Alicia Maguiña marcó un hito importante en la historia de la música peruana. Antes de su aparición en el firmamento artístico, ningún intérprete se había preocupado por investigar el origen de ritmos como la marinera limeña y el waylarsh, formas musicales que reivindicó a través de un trabajo de campo serio, responsable y meticuloso. 

La creadora de "Negra quiero ser" nació en Lima, pero a los pocos meses sus padres la llevaron a Ica, donde vivió hasta los doce años. Su contacto con la música criolla se inicia a temprana edad, cuando escucha el vals “Todos vuelven” de César Miró, en la voz de Jesús Vásquez. 

Al retornar a Lima, ingresa a la academia del maestro Óscar Avilés, templo del criollismo en el que, además de alternar con el propio Avilés, conoció a personajes emblemáticos como Luis Abelardo Núñez, Humberto Cervantes y Luciano Huambachano. A esa época corresponde su primer vals “Inocente amor”, tema en el que le canta al sentimiento más puro del alma. Al poco tiempo, compuso el tondero “La Apañadora” y valses emblemáticos como “Estampa limeña” y “Viva el Perú y sereno”. 

En 1957 grabó su primer LP, La dueña del Santo, en el que incluyó sus primeras creaciones y cuatro temas de diferentes compositores. A partir del lanzamiento de este disco, el público tuvo la oportunidad de escuchar marineras limeñas que cumplían con la estructura métrica original, la cual aprendió de labios del Dr. José Durand, quien además le presentó a Manuel Quintana “Canario Negro” así como a Augusto y Elías Ascuez, eximios cantores de esta expresión musical. 

Su obra monumental incluye temas que han alcanzado popularidad como “Indio”, vals que reivindica al hombre del ande; “Ica mañana voy”, tondero mediante el cual evoca los inolvidables días de su niñez y “Dale toma”, marinera limeña de desafío en la que demostró su maestría en la materia. 

Pero no solo el Perú ha sido testigo de sus triunfos. Maguiña también cosechó el aplauso de los exigentes oídos americanos y europeos, lo que la llevó a presentarse en escenarios de alto nivel como La Vieja Opera de Frankfurt. Capítulo aparte merece su rol como presidenta de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), puesto desde el que luchó por los derechos de sus colegas de arte sin cobrar un solo sol, lo que demuestra su firme compromiso con las causas justas. En sus últimos años, se dedicó a la difusión de nuestras raíces culturales a través de La Hora de Alicia Maguiña, espacio radial que se transmitía en Nacional FM.  

Fue investigadora de la Escuela Profesional de Turismo y Hotelería de la Universidad de San Martín de Porres y autora del libro Mi vida entre cantos (2019), coeditado y publicado por nuestra casa de estudios y el Ministerio de Cultura.  

Para quien escribe estas líneas, la obra de esta verdadera artista es única en su tipo, pues a través del manantial de su canto reúne a todas las vertientes musicales del país. En pocas palabras, puro mestizaje musical. La partida Maguiña deja un hondo pesar en todos los peruanos que vibraron con sus composiciones, clásicos que escribió con tinta indeleble. Hasta siempre, maestra. 
 

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