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14 Marzo 2019
Rafael Robles: El cronista de la nueva ciudad

Egresado de la FCCTP retorna al mundo de la poesía con “El viejo anhelo de provocar un incendio”.
Mes : Marzo
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Desde muy niño, Rafael Robles, investigador y docente universitario, descubrió su afición por el periodismo a través de los blocks y los recortes de periódico que abundaban en su hogar, espacio que se convertiría en una suerte de laboratorio que albergó sus primeras creaciones literarias. Ya en la madurez, tomó la decisión de convertirse en periodista e inició un largo recorrido que lo llevó a narrar historias de alta carga emotiva, así como a proponer una serie de compendios vinculados con el desarrollo periodístico en nuestro país.

En esta entrevista, Robles nos invita a descubrir los entretelones de su último poemario “El viejo anhelo de provocar un incendio”, compilación de versos e ideas frescas que describen algunas de las historias que se viven en cualquier ciudad del siglo XXI. Además, descubriremos cómo se produjo su ingreso a las aulas sanmartinianas, su exitosa etapa como docente e investigador de nuestra casa de estudios y sus opiniones en torno al ejercicio periodístico.  

Tu entorno familiar está íntimamente vinculado a la carrera de derecho, lo que ocasionó que en un inicio te dedicaras al estudio de las leyes. ¿En qué momento iniciaste tu relación con el mundo de las comunicaciones?

En efecto. Mi padre y mi hermano abrazaron la carrera de derecho, lo que les permitió alcanzar todas sus metas personales y profesionales. Al salir del colegio, no tenía clara mi vocación y pensé que mi destino se encontraba en la abogacía pero cuando comencé a practicar en un estudio de abogados, me di cuenta de que no deseaba desenvolverme en ese entorno pues si bien se redactan documentos, debes ceñirte a un lenguaje sumamente técnico, lo cual me resultaba incómodo.

Cursando el VII ciclo, tomé la decisión de abandonar la carrera y empezar una nueva etapa en mi vida. En un inicio, a mis padres les costó aceptar esta determinación pero logré convencerlos al señalar que prefería convertirme en un buen periodista en lugar de ser un mal abogado.

Puedo afirmar que la vocación periodística me acompañó desde el día que abrí los ojos. En medio de la efervescencia que se vivía por el Mundial de Estados Unidos 1994, confeccioné una revista con hojas de un block que contenía las estadísticas de la copa del mundo y fotografías de los momentos más resaltantes de esta hazaña futbolística. Además, leía revistas sobre carros y sin darme cuenta fui alimentando una pasión.

¿Cómo se produjo tu primer encuentro con la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación de la USMP?

Desde el primer momento, la USMP me recibió con los brazos abiertos, pero a su vez, me demostró que el campo laboral es sumamente amplio y que cada egresado tendrá la posibilidad de consolidar su desarrollo en la medida que se lo proponga. En ese sentido, adquirí grandes enseñanzas por parte de mis compañeros y docentes.

En esos años ingresaste al taller de Redaccionline, ¿qué enseñanzas te dejó esta enriquecedora experiencia?

Mi afán por crecer profesionalmente me condujo a Redaccionline, taller del Área de Periodismo Escrito y Digital que integré durante seis meses. Dentro del mismo, alcancé el puesto de editor y fue ahí donde aprendí a escribir bajo presión y con bulla. Durante la primera semana me quejaba de los gritos de mis compañeros, pero el responsable de este equipo de trabajo  me recordaba que ese era el ritmo en el que se trabajaba en las salas de redacción de los medios de comunicación. Hasta ese momento, estaba acostumbrado a escribir en mi cuarto en medio de la tranquilidad de la noche, pero entendí que ese contexto no se ajustaba a la realidad.

Durante dos años formaste parte del equipo de redactores de Domingo Semanal del diario La República. ¿Cómo se produjo tu ingreso a esta importante plataforma periodística?

El responsable de Redaccionline era editor de la sección deportes en el diario La República, lo que me motivó a pedirle una oportunidad para practicar en tan prestigiosa institución de la prensa nacional. Tras una breve conversación, me mencionó que venía esperando meses a que le hiciera dicha propuesta y es así como ingreso al periódico. Una vez adentro, tomé conocimiento de que había una vacante para Domingo Semanal, suplemento en el que se publican crónicas y entrevistas extensas a personajes del ámbito cultural y político. Me presenté e ingresé.

Nunca me sentí tan periodista como en esos años. Aprendí lo que implicaba esta apasionante profesión y adquirí la capacidad para crear cualquier tipo de nota. Durante una semana podía entrevistar a Vanessa Saba y al día siguiente debía embarcarme en la búsqueda de información para elaborar un reportaje sobre donación de órganos. En ese sentido, dividía mi cerebro y estado anímico para realizar una entrevista divertida y un informe meticuloso. Ahí descubrí que el lenguaje periodístico debe enamorar y conquistar al lector desde la primera línea.

Con toda la experiencia que acumulaste en ese periodo lograste ingresar a las revistas Asia Sur y Arq. ¿Qué conocimientos adquiriste dentro de ambas publicaciones?

Gracias al trabajo desarrollado en La República, recibí una invitación para integrarme a las filas de la revista Asia Sur, donde trabajé como redactor principal durante ocho meses. Una vez que ingreso a esta publicación, rompí con mi propio prejuicio de que las personas de alta posición económica no cuentan con valiosos aportes o son ingenuas. A inicios de 2011, pasé a formar parte del equipo de ARQ, revista para arquitectos donde redactaba perfiles sobre los profesionales más importantes del medio.

En los últimos años ingresaste al mundo institucional como redactor y editor de la Revista Veritas de la USMP. ¿Cuáles son las premisas que deben tener en cuenta los comunicadores que ingresan a este rubro?

El periodismo institucional te enseña a comunicar y transmitir los temas de forma muy clara. El periodista debe dejar de lado su ego debido a que la creatividad trae consigo el deseo de querer lucirse. Otro punto importante es ser acucioso para ofrecer la imagen de la institución a la que estás presentando. Asimismo, debes aprender a sintetizar la información en poco espacio y ser consciente de que todos los temas persiguen una finalidad positiva y/o constructiva. Cuando entrevisto a alguien, busco salir motivado y decir que también lo puedo hacer. Mis múltiples visitas por todas las facultades se convirtieron en pequeñas capacitaciones que incrementaron mi bagaje.

Durante tu etapa como integrante del Instituto de Investigación de la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación publicaste los libros “Prensa gratuita en el Perú” y “Periodismo financiero en el Perú”. ¿Qué temas abordaste en ambos trabajos?

El libro Prensa Gratuita en el Perú está enfocado en el caso del diario Publimetro, primer periódico gratuito de distribución masiva en nuestro país. Esta investigación fue la primera que abordó este fenómeno que se vive en diferentes partes del mundo, lo que ocasionó que distintos académicos y estudiosos utilizaran el libro como fuente de consulta. Cabe precisar que el Dr. César Mejía Chiang fue el artífice de esta idea pionera que tuve a cargp.

Por otra parte, Periodismo financiero en el Perú se centra en medios como América Economía y Gestión. Además, te brinda una retrospectiva histórica del periodismo económico, saber cómo es que se escribe una noticia de este calibre, así como las similitudes existentes entre las revistas y periódicos de corte especializado. En este trabajo, constaté que en la actualidad, los medios de comunicación buscan que sus contenidos sean atractivos al lector.

Durante tres años estuviste a cargo de los cursos de redacción en la FCCTP, lo que te permitió interactuar con diferentes grupos de estudiantes. Coméntanos al respecto.

Desde que era estudiante de pregrado soñaba con transmitir mis experiencias a los jóvenes y tuve la suerte de cumplir con ese anhelo. Gracias a esta oportunidad, redescubrí la bases teóricas que respaldan el ejercicio periodístico y me aboqué a estructurar las clases así como a elaborar las diapositivas. Aprendí a ser didáctico y entendí lo importante que es el sentido del humor para mantener la atención de los jóvenes pero manteniendo el orden y la disciplina. Me gusta transmitir mi sentir con respecto a esta profesión, de manera que cometan la menor cantidad de errores. En el lado humano es enriquecedor tener este contacto con los alumnos, pues siento que esta generación tiene interés de aprender.

¿Cuál es el perfil que debe reunir un periodista?

Todo profesional que desee dedicarse al periodismo debe leer, escribir, demostrar curiosidad y empatía pero al mismo tiempo preocuparse por los demás. Asimismo, debe molestarle las injusticias, ser un ferviente admirador del trabajo de los demás y mostrarse respetuoso ante cualquier persona. Por otro lado, arriesgarse es muy importante, sobre todo cuando tienes la oportunidad de asumir desafíos profesionales que van a consolidar tu desarrollo. En algunas ocasiones desperdicié grandes posibilidades de crecimiento y luego me arrepentí. Lo ideal es luchar y perseverar.

Acabas de publicar El viejo anhelo de provocar un incendio, libro que reúne una serie de historias en torno a la vida y sus matices. ¿En qué contexto surgió este poemario?

Por muchos años, la poesía fue el medio que me permitió canalizar mis estados de ánimo. Sin embargo, hace nueve años inicié una etapa maravillosa en todo el sentido de la palabra y dejé de crearlos pero tras largas reflexiones llegué a la conclusión de que siempre existirán motivos para expresar mis sentimientos. En ese contexto nace El viejo anhelo de provocar un incendio, un libro que narra cómo es que el ser humano sufre una serie de pérdidas que abarcan desde el aspecto sentimental, pasando el contexto laboral y las rupturas amicales hasta llegar a la muerte de nuestros seres queridos. Cuando estoy solo vienen diferentes pensamientos a mi mente y siento pena al saber que todos debemos partir en algún momento.

En el poema “Nos tomaron la foto” encontré una expresión maravillosa “Quédate con quien te siga abrazando después de la foto”. ¿Qué reflexión puedes ofrecer sobre el particular?

Al momento de posar para una foto todos nos abrazamos pero una vez que se apagan los flashes cada persona vuelve a su estado natural. A pesar de ello, existen amigos y familiares que se mantienen a tu lado a pesar de cualquier situación. Lo mismo sucede en las redes sociales, pues gran parte de sus usuarios brindan una imagen que no es real y pasan a convertirse en productos.

En las redes sociales observé que más de un lector se detuvo en el término “abrazo proletario” ¿De qué se trata esta forma de afecto?

El abrazo proletario es aquel que se entrega con la camiseta sudada tras una larga lucha. Dentro del poema, una mujer abraza a su pareja porque está batallando por ser aceptado. Simplemente se trata de un abrazo sincero entre dos personas. Si haces bien las cosas de forma correcta no tienes nada que demostrar. En el ámbito familiar, tengo diversas formas de demostrar mi cariño hacia mi sobrina y una de ellas es por medio de los abrazos. Para ambos, se trata de un abrazo demasiado fuerte o “rompe huesos”. Cuando se enteró que había utilizado el término, se emocionó hasta las lágrimas y me abrazó. De eso se trata la vida. Son momentos inolvidables que sólo se viven una vez.

NW028 - ACE2019 /OH